El buen Lider.
| Jose Antonio Conejo Diaz detras a mi derecha en un ejercicio de Coaching. Bailen año 2012 |
La llamada.
Málaga, una mañana de septiembre del año 2009 recibo una llamada de una administrativa de la Consejería de Salud ("Sevilla" según todos los compis) para comunicarme que se ha abierto un proceso selectivo para asignar la jefatura del servicio de Salud Ambiental (PLD, Puesto de Libre Designación) y que he sido seleccionado por la provincia de Málaga para ser entrevistado por la Secretaría General de Salud Pública. "Seguro que se trata de otro José Vela, os habéis equivocado de persona", fue lo primero que se me ocurrió decirle -ante la incredulidad de que fuera yo una de las personas elegidas para ser entrevistada. A continuación me invadió una sensación de felicidad que hizo virar mi mente rumbo a Sevilla, en un momento en el que estaba viviendo una de las épocas más difíciles que he vivido en mi vida (quizás la describa en otro post algún día...).
Llegó el día de la primera entrevista, dejé el coche en doble fila para no llegar tarde y ahí estaba él, José Antonio Conejo Díaz, el Subdirector de Protección de Salud en su despacho esperándome. Con rostro serio, imponente más bien, me clavó la mirada durante la hora escasa que duró este primer contacto. Durante la entrevista tuve la sensación que ante sus preguntas poco le importaba lo que decía, sino el cómo lo decía.
Después de realizar una memoria y dos entrevistas más, un mes y medio después, la Secretaría General de Salud Pública me notificó que había sido el elegido. Como es lógico, estaba lleno de ilusión pero también de incertidumbre.
Llegó el día de la primera entrevista, dejé el coche en doble fila para no llegar tarde y ahí estaba él, José Antonio Conejo Díaz, el Subdirector de Protección de Salud en su despacho esperándome. Con rostro serio, imponente más bien, me clavó la mirada durante la hora escasa que duró este primer contacto. Durante la entrevista tuve la sensación que ante sus preguntas poco le importaba lo que decía, sino el cómo lo decía.
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| Tomada de http://con-eficacia-comunica.blogspot.com.es. La figura muestra la Regla de Mehrabian: 7-38-55. |
Después de realizar una memoria y dos entrevistas más, un mes y medio después, la Secretaría General de Salud Pública me notificó que había sido el elegido. Como es lógico, estaba lleno de ilusión pero también de incertidumbre.
José Antonio pasó a ser mi superior más directo. Con los años me di cuenta que él ha sido la persona más importante e influyente que he tenido y que con toda seguridad tendré en mi ámbito profesional. A lo largo de los 6 años que tuve el placer de trabajar directamente con él, me lideró y acompañó en todas las fases del proceso de aprendizaje que tuve que ir superando para desempeñar la labor y responsabilidad que
tengo encomendada.
El principiante.
Llegó el primer día en mi nuevo puesto de trabajo en la Consejería de Salud, estaba inquieto, pero en un intento de tranquilizarme me decía ¡no tienes que preocuparte, traes mucha experiencia en el campo de la inspección y seguro que esto no es más complejo! (que equivocación) Tuvimos una reunión con todo el equipo directivo de la Secretaria General. Durante este primer encuentro me invadieron a preguntas, a muchas de ellas no sabía ni que contestar y después una segunda reunión con las personas integrantes del servicio que me tocaba gestionar (con diecisiete técnicos facultativos y tres administrativas). En ambas, José Antonio se sentó a mi lado y salía al paso ante los constantes atranques que tenía. La tercera reunión fue ya a solas con él y en ella me dijo que no me preocupara, que estaría conmigo en cada decisión que hubiera que tomar. A partir de ese momento y durante un largo periodo de tiempo, despachó conmigo todos los días, con la excepción de aquellos que tenía que salir por compromisos ineludibles.
Cuando teníamos reuniones con otras administraciones o instituciones, él me proporcionaba claves de cómo actuar e incluso a veces -siempre se sentaba a mi lado- me daba alguna que otra patadita debajo de la mesa cuando tenía alguna intervención desafortunada de la que por supuesto yo no era consciente. Después me pedía disculpas y con una asertividad de manual, me explicaba con una lógica aplastante donde estaban mis errores y cómo tenía que corregirlos. Idéntico apoyo recibía al
tratar con él los problemas relacionados con la gestión de los profesionales que formaban parte del Servicio. Y obviamente supe, gracias a sus continuas
explicaciones - muchas de ellas plasmadas en hechos - que
me quedaba bastante por
aprender tanto en la relación con otras administraciones e
instituciones, como en los aspectos referidos a la
gestión de mi equipo.
Recuerdo claramente
mi primera intervención en público en el III Foro de Salud
Pública y yo participaba en una mesa redonda que moderaba él. Estaba muy
nervioso y José Antonio era consciente de ello, así que no se
separó de mí y, durante la comida previa a mi ponencia, saco
ese humor fino y agudo que le caracterizaba amortiguando mi
estado.
En esa etapa fui
mas consciente de que estaba al lado de un profesional respetado,
admirado por los demás y referente en su campo que de mi incompetencia absoluta para llevar a cabo mi cometido.
La etapa del pánico.
En ese período,
José Antonio despachaba menos conmigo y empezó a tomar una
actitud diferente. Dependiendo de qué reunión o intervención se
trataba, ya dejaba de acompañarme, aspecto que en sus inicios me
inundaba de pánico. Buscaba que saliera de mi zona
de confort.
De la inseguridad a la confianza.
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| Esquema del aprendizaje de Maslow. Tomada de https://emowe.com/etapas-proceso-aprendizaje-maslow/ |
En esta etapa, sólo me voy a limitar a contar una anécdota que para mi supuso un antes y un después. En un encuentro que tuvimos en Bailen (Provincia de Jaén) donde nos reuníamos todas las personas que ocupábamos cargos intermedios en el ámbito de la Protección de la Salud, un Coach bastante bueno, explicaba las fases del aprendizaje de los profesionales según el esquema de Maslow. Cuando llegamos a la fase de la "competencia consciente", este señor indicó que se caracteriza por que los profesionales están llenos de inseguridades y deben ir ganando confianza. Justamente en ese momento, José Antonio que estaba sentado delante de mi, se volvió y me señaló con su dedo índice indicándome sin mediar una palabra que yo me encontraba justamente en esta fase. Aquello, viniendo de él, ¡me hizo empezar a creer!
El punto y final.
Nuestra última etapa -en la que ya nos conocíamos perfectamente- se caracterizó por tener muchas discusiones, lo que no impedía que también pasáramos ratos de risas muy buenos. Sinceramente tengo muy claro que si he adquirido alguna competencia en mi desempeño profesional, en gran medida es gracias al aprendizaje que me aportó "mi Subdirector" durante los años que estuvimos trabajando juntos. Me acompañó en cada etapa, dejando un legado de cómo hay que liderar, motivar y desarrollar a las personas (profesionales) que están a tu cargo. El me llamaba "niño", como si de su hijo se tratara y es que en realidad fue como un padre para mi en el ámbito profesional. Se fue sabiéndolo, porque tuve la oportunidad de decírselo en una fuerte discusión que tuvimos.
Ahora solo me queda reconocer la gran suerte que he tenido de trabajar directamente con un MAESTRO y darle las gracias, esté donde esté, por todo lo que bueno que me ha aportado.
In Memoriam Jose Antonio Conejo, por su profesionalidad
In Memoriam Jose Antonio Conejo, por su profesionalidad


¿El buen líder? En demasiadas ocasiones se enumeran las cualidades de un buen líder (prólogo de Patricia Ramírez Loeffler del Libro Liderar con corazón(1)), "ese "Jefe" que se deja querer, que es respetado, admirado, capaz de conquistar a todos los que le rodean, que saca lo mejor de cada trabajador, que es un modelo de conducta capaz de dar la cara asumiendo errores sin hacer críticas a terceros; es hábil, eficaz y elegante en las formas y en sus actos. Es una persona clara que viene de frente, genera tranquilidad, educa en valores, tiene la virtud de la prudencia, del autocontrol; no impone (autoritarismo) sino que argumenta; insufla de optimismo y energía en las ocasiones que lo requieren; es un elemento motivador y delega cuando tiene que delegar, etc, etc y etc", en definitiva, acaba de crearse SúperLíder, el nuevo superheróe que atesora todos los súperpoderes necesarios para liderar. ¿Y me pregunto, pero este SúperLíder existe? Sinceramente, creo que no. En mi opinión, existen las buenas personas que todos los días luchan por seguir siéndolo y continuar mejorando, que atesoran a lo sumo dos armas muy poderosas: el sentido común y el entusiasmo en lo que hacen, que unidas a la capacidad innata de amar y no dañar, lideran con la inteligencia del corazón, al igual que el maestro-mentor de nuestro compañero José Vela.
ResponderEliminar(1) Liderar con corazón, libro editado por Joan Carles March disponible en https://www.easp.es/project/liderar-con-corazon/